Tercera pieza


Nuevamente, con la llave mágica, abren la puerta de la tercera pieza y apresuran el paso porque se sienten con más confianza. Van saltando sobre unas huellas doradas, saben que si no las siguen se pueden hundir y caer al sótano oscuro del Castillo. De pronto aparece Jesús tendiéndoles un puente, les advierte que no se sientan tan seguros al ir pisando las huellas ya que en este Castillo pueden avanzar o retroceder en cualquier momento.

Las despreciables alimañas siempre están inventando trampas para que dejen la oración, los tratan de hacer caer especialmente en el orgullo para que se crean superiores. Jesús les dice que la mejor forma para defenderse de las tentaciones es atacando a las alimañas con humildad.

Rodrigo le comenta a Jesús que no puede entender la humildad y le pide que por favor se la explique, con cariño Él le dice que consiste en darse cuenta de las propias debilidades para poder aceptarse y ayudar en las caídas a los demás.

Teresa le cuenta a Jesús que a ella y a Rodrigo se les hace difícil darse tiempo para la oración porque muchas veces prefieren hacer otras cosas, sienten que Él no los escucha y como no lo ven en su diario vivir creen que al hablarle están hablando solos... Mirándolos con amor Jesús les dice que siempre los oye aunque no lo sientan, les explica que a veces son tentaciones de las alimañas y otras son pruebas para que confíen más en Él, de todas formas si practican la humildad no se alejarán de la oración... espantarán a las alimañas y ¡encontrarán el tesoro!

Luego, Jesús saca de su bolsillo unos anteojos mágicos de regalo para cada uno, quiere que vean todos los seres invisibles que los rodean, ellos al ponérselos ¡no pueden creer lo que ven!... por todas partes están sus
seres queridos que ya han vuelto a la casa del Padre, también hay angelitos jugando y entremedio, detrás de las paredes, ejércitos de alimañas, sabandijas y oscuras formas preparándose para atacar...

Jesús les dice que todo lo que ven es para que cuando tengan dudas sepan que hay un reino oculto de belleza y otro de maldad. Por un lado tratan de protegerlos y por el otro quieren alejarlos del bien.