Prólogo

Desde que leí el libro de Las Moradas, he gozado recordando las imágenes tan cercanas con que Teresa describe el desarrollo del espíritu hacia la plena unión con Dios.

Desde su propia experiencia nos ofrece los tesoros de su alma que con tanto esfuerzo, tenacidad y paciencia, logró alcanzar ayudada por la gracia del Espíritu Santo.

Sintiendo una enorme necesidad de acercar este regalo espiritual a más personas, especialmente a niños, jóvenes y a adultos con corazón de niños, he tratado de adaptarlo lúdicamente a las experiencias del diario vivir.

Agradezco a mis nietos Paulina y José, y a mi bisnieta Angelita, quienes desde sus respectivas edades me dieron las luces necesarias para su adaptación y para intentar llegar con más claridad a los corazones de quienes se interesen en adentrarse en esta mágica aventura del alma.