Con la llave mágica abren la puerta de la cuarta pieza ¡sienten latir sus corazones! ya que se van acercando más y más hacia la pieza del Rey... ven que hay más luz y en las esquinas de la pieza unos paquetes de regalo con láminas de chocolate. Los niños van sacando estas láminas que traen escritas las virtudes; Rodrigo le propone a Teresa que cada uno lea una de las láminas y ella acepta feliz. Al leerlas se las van explicando: “La fe“ es creer en Dios y en la Iglesia... “La esperanza” es aspirar a la felicidad de la Vida Eterna; “la caridad” es amar a Dios y a todas las personas, “la prudencia” es elegir el bien, “la fortaleza” asegura la fi rmeza para seguir buscando siempre lo bueno, “la templanza “modera la atracción de los placeres, “la justicia” es dar a Dios y al prójimo lo que les es debido... después de haber leído cada lámina se las van comiendo y como son de un rico chocolate es un regalo que nunca se les va a olvidar, además el chocolate está hecho por las manos de María y al saber esto les da tanta alegría que empiezan a saltar de felicidad.
La oración de ese día ha sido de más acercamiento con Jesús, les van sobrando las palabras, ya no saben qué contarle porque se dan cuentan de que Jesús sabe todo lo que hacen.
Rodrigo no entiende mucho lo que le está pasando. Comentan entre ellos que poco a poco se va produciendo un gran silencio en sus almas, de repente oyen un ruido bajo sus pies como el fluir de aguas subterráneas que
vienen con misteriosos susurros desde la pieza del Rey... se quedan quietos sintiendo el suave sonido del agua y sus almas se van llenando de paz.
Al terminar la oración de ese día los hermanos salen de ella como si estuvieran en el aire y cantando vuelven a sus deberes ¡alabando al Señor!
Al ver su alegría, los animales rastreros, sabandijas y alimañas se empiezan a desesperar poniéndoles diversas trampas para que no sigan avanzando, se dan cuenta que los están perdiendo y no logran alejarlos de la oración que cada día Rodrigo y Teresa necesitan más.
Por la ventana una paloma blanca los llama para darles un regalo: les trae en un canastito papeles de colores: con los dones de la Inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y respeto a Dios, y bajo sus alas les trae unas tarjetas con los frutos de estos dones: gozo, paz, paciencia, fidelidad, bondad, modestia y castidad. Después de entregárselos emprende el vuelo diciéndoles que estos dones, si los practican, les traerán mayor felicidad.