Segunda pieza


Teresa y Rodrigo vienen cada día con más gusto a encontrarse con Jesús, ya que antes de conocer la oración pensaban que era muy aburrida y ahora se han dado cuenta de que es una aventura desconocida, muy atrayente y llena de misterios. Ellos mismos se notan cambiados, están más dispuestos a oír buenos consejos de sus padres, hermanos y profesores, también están más atentos cuando el sacerdote explica el Evangelio, tienen ganas de hacer obras buenas, ayudando a otros, dando parte de sus ahorros a los que más los necesitan... todo esto los acerca más a Jesús.

Los hermanos, tomando la llave mágica que les entregó Jesús, abren la puerta de la segunda pieza...

Al entrar suben unos peldaños por los que llegan a un amplio espacio en cuyo centro hay un platillo que da vueltas. Intrigados, se suben al platillo y este comienza a girar rápido enredándoles el pensamiento con dudas de fe... ¿para qué rezar?... ¿será verdad lo del tesoro del Rey o estaremos soñando?

Ven a las sabandijas a la orilla del platillo saltando de felicidad porque los tienen listos para caer en dudas; como se creen favorecidas con sus intentos, sacan de unos sacos nuevas tentaciones y frases que les van tirando como si fueran golosinas.

Del primer saco que se llama “memoria” aparece la duda ¿Jesús habrá perdonado nuestras maldades en la confesión?